FARO DE VIGO. Edición Digital LUNES 28 AGOSTO 2006 
Edición digital n. 2734
FEDERICO DE LA PEÑA o NATURALISTA
 
"El eucalipto hace falta, pero hay que tenerlo muy controlado"
 
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 El naturalista Federico De la Peña Santos. / RAFA VÁZQUEZ


"En las Rías Baixas ni se sabe qué es silvicultura; se plantan los árboles y al cabo de 20 años se va por la zona: si están talo", asegura el naturalista Federico de la Peña.


S. Regueira / PONTEVEDRA


Australia y Tansmania arden con frecuencia, aunque parezca mentira el fuego no destruye al eucalipto, que procede de esas zonas del planeta, sino que es uno de sus mejores aliados, saca partido de él ya que le destruye matorral, la materia muerta y los árboles jóvenes, es decir, hace el trabajo que debería haber hecho el propietario, pero los eucaliptos fuertes no mueren: verá como en el meses los vemos con brotes", explica el naturalista Federico de la Peña al analizar las causas de la oleada de incendios y también la proporción desigual del daño: el 60% de la superficie calcinada la cubren eucaliptos y pinos.
-¿Qué efectos ha tenido la oleada de incendios sobre la vida salvaje?
-En ese análisis hay que distinguir tres tipos de monte y ecosistemas a los que ha afectado: bosque de repoblación de pinos y eucaliptos, otro bosque natural, autóctono de carballeiras y castaños, y después monte raso, formado íntegramente por toxo, xesteira etc. En el primer caso es en el que más ha afectado y hay que decir que es, ante todo, un bosque creado por el hombre con fines exclusivamente económicos, la importancia ecológica de este ecosistema es mínima, al igual que la de su matorral, que ha de ser eliminado porque es realmente un combustible. No sucede lo mismo, por el contrario, con el monte raso.
-El concello ha anunciado que recortará las plantaciones de especies pirófitas como el eucalipto y las comunidades de montes no consideran "viable" prescindir de él ¿qué opina?
-No es fácil: lógicamente eucalipto hace falta en una sociedad que devora papel, pero hay que tenerlo muy controlado, como ve los ejemplares adultos no mueren y las semillas, que rodeadas de matorral tienen problemas para salir adelante, al haber ardido la superficie que las rodea germinan como por arte de magia. Dentro de año o año y medio el suelo de los bosques de eucaliptos estará cubierto de una capa de ejemplares jóvenes que crecerán muy rápido gracias al abono. Y también aparecerán en las fincas colindantes que antes no tenían eucaliptos.
-Otra polémica es precisamente sobre la limpieza de los montes ¿hay que limpiar todos los montes?
-No es lo mismo el matorral de pinos y la de eucaliptos, que hay que limpiar siempre, que el monte raso, que constituye un ecosistema único en el que crece el conejo, la liebre, arañas, aguiluchos o erizos, por citar algunas especies. Uno de los errores que más oigo es ese de la limpieza, sería una locura limpiar el matorral del monte raso, que es un ecosistema riquísimo y propio. Cuidado con eso de que los montes están sucios: están sucios los de repoblación, los creados con fines económicos, pero en los otros, en el raso y el autóctono, el matorral es muy importante, no debemos eliminarlo sino controlarlo, pero hay que tener cuidado con eso, en algunos casos los montes deben estar sucios.
-¿Se puede apuntar ya una fecha en la que los ecosistemas estarán recuperados?
-En los bosques de pino y eucalipto, siempre y cuando no hayan perdido suelo, más o menos tardará uno o dos años en recuperarse la cubierta vegetal y la vida irá retornando poco a poco. En los bosques autóctonos o pequeñas carballeiras que estaban en medio de bosques de repoblación la recuperación será mucho más lenta y en el monte raso en dos meses veremos los primeros brotes y en un año y medio la cubierta vegetal (toxos, carqueixas, fentos etc) se recupera. Mientras tanto, otras especies se aprovecharán de esa situación que favorece, entre comillas, a determinados animales como algunas culebras, sapos que les gustan los lugares pedregosos, etcétera.
-Al hablar de las causas de los incendios se apunta a las especies pirófitas, a la falta de medios, etcétera, pero poco al abandono del rural, mucho menos aún al hecho de todos la citan pero aquí nadie hace silvicultura.
-Nadie en Galicia; se hace algo por la zona de Lugo pero por aquí por las Rías Baixas ni se sabe qué es: se plantan los árboles y se va al cabo de 20 años por la zona y si existe todavía la talo, pero no hay inversión en el monte, que es lo fundamental o lo único que estamos creando son zonas para arder. Tampoco se habla del abandono del rural, de esos problemas estructurales a los que alude, ni de que el gallego ha estado unido a la cultura del fuego desde el Neolítico, hace 4.000 años empezamos a quemar el monte para crear cultivos o destinar el suelo a la ganadería y esa práctica se ha mantenido hasta hace 40 años. El campesino quemaba sobre todo zonas de monte raso para aprovechar la ceniza y cultivar, cuando el suelo ya no tenía nutrientes lo dejaba a monte y repetía el ciclo. Eso es una cultura en Galicia.
-Se ha quemado el 35% de la ribera del Lérez ¿en qué medida está dañada?
-En el bosque natural, mixto o autóctono, el incendio es muy difícil que entre, se queman normalmente los árboles de borde, porque el matorral funciona justamente a la inversa del que crece al lado del eucalipto: impide entre el fuego porque mantiene la humedad, un bosque de carballos o castaños es difícil que arda. Los bosques de ribera tienen funciones importantes, como servir de refugio a los animales, proporcionar sombra al río para que las especies sensibles a la temperatura del agua vivan y evitar que la erosión se lleve el agua al río ya que los árboles sujetan la tierra. Ese bosque ha sufrido sobre todo en el borde, pero el centro no, precisamente por la beneficiosa humedad del matorral.