La existencia de miles pequeñas propiedades
en el monte es muy frecuente en Galicia | JOSÉ MANUEL PONTE
En la tertulia del café nos movemos en la
confusión total. Primero discutimos sobre las causas de los incendios.
Después, nos enzarzamos sobre las consecuencias devastadoras del fuego.
Y por último -ya con el bosque calcinado- damos vueltas en torno a la
espinosa cuestión de cuál debe ser la política de reforestación a
seguir. ¿Y ahora qué plantamos de nuevo? Por supuesto que, a ninguno de
los contertulios nos va la vida en ello, entre otras cosas, porque no se
sienta a la mesa nadie que tenga alguna clase de propiedad que pueda ser
considerada como una auténtica explotación forestal. Todo lo más, unas
cuantas fincas diminutas, o un pequeño retal en algún lugar remoto que,
por otra parte, no se visita desde hace muchos años. Incluso hay quien
no lo ha visitado nunca y tiene una vaga idea de por dónde queda. La
existencia de miles pequeñas propiedades en el monte es muy frecuente en
Galicia y las noticias sobre ellas se producen, muy de tarde en tarde,
por causa de una expropiación, del paso de una línea eléctrica, de
alguna obligación fiscal ineludible, o de la visita de un maderista que
se interesa por la corta de unos pinos o de unos eucaliptos, que sólo él
sabe cuantos son y cuánto valen. Pero, la regla general es que la
inmensa mayoría ni se visitan ni se limpian. Cuando, hace años, se
prendió fuego a los montes para sustituir el pino por el eucalipto, tras
la instalación de las celulosas de Navia y de Pontevedra, nadie se
inmutó. El eucalipto, que crece de forma fulgurante en terreno
incendiado, sustituyó al pino de forma masiva y todo el mundo dio por
bueno que su rentabilidad era mayor por cuanto permitía una corta más
frecuente y mas rápida. Lo cierto es que la invasión del eucalipto ha
estado programada, desde el principio, por los grandes intereses
madereros y además ha sido financiada por el anterior gobierno de la
Xunta de Galicia. Ahora, a la vista de la alarma social provocada por
los últimos incendios -demasiado próximos a zonas urbanas y de atracción
turística- el nuevo gobierno gallego ha anunciado que intentará poner
freno a su expansión. La propuesta no ha sido bien vista por el Cluster
de la Madera (que dice representar a 900.000 propietarios) por cuanto
"el eucalipto es una parte fundamental de la economía de muchas
familias". Puede que sea cierto., aunque no es un argumento moral
definitivo ( también de la droga vive mucha gente). En cualquier caso,
son bastantes , en el café, los que piensan que si el problema es
exclusivamente privado, el gobierno de la Xunta debería abstenerse de
intervenir. Es posible que, si la Xunta dejase de subvencionar la
plantación de eucaliptos y dejase también de gastar enormes sumas de
dinero en el pago de costosísimos sistemas contra-incendios, las cosas
pudieran mejorar rápidamente. Y hasta es conjeturable que los que
plantan fuego en el monte se pusieran pronto de acuerdo con los que
plantan los eucaliptos. Los gobiernos no han de meterse en asuntos
privados, salvo en cuestiones de orden público o de interés general
prioritario. |
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