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Albino Prada Blanco. /
j. de arcos
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"Con la biomasa que se acumula en los
bosques podría generarse tanta electricidad como para abastecer el 30%
de la demanda de los gallegos".
J. Carneiro / VIGO
Declina cortésmente opinar sobre la autoría y
las responsabilidades de la oleada de fuegos que ha arrasado Galicia en
la última quincena, y centra su discurso en qué es lo que hay que hacer
de ahora en adelante para evitar catástrofes similares y, a la vez,
generar riqueza y empleo en el rural.
-Todo pasa por crear puestos de empleo en el rural, ¿no?
-Sí, al menos treinta por municipio; personas que trabajen todo el año,
no como ahora que están tres meses. Esto formaría parte de una política
como mínimo para diez años. Habría que empezar por una serie de comarcas
piloto, las que tienen mayor riesgo de incendios. Y esto debería ser
gestionado por una agencia pública autónoma que se encargase de los
montes gallegos. Esta agencia tendría una dirección y un consejo que no
cambiarían con el ciclo electoral. Los montes no entienden de periodos
electorales. Con esto veríamos si las fuerzas políticas están hablando
en serio, y si están dispuestas hacer política de Estado con esto. Esta
agencia contaría con un consejo científico asesor y plenas competencias.
-¿De qué parte esta agencia que usted plantea?
-Pues de unas directrices de ordenación del territorio, que definan el
perímetro de seguridad del ámbito residencial consolidado. No puede ser
que cada quien haga lo que quiera y donde le dé la gana y luego ya
veremos. Porque entonces surgen los problemas, que son pequeños cuando
necesitas un punto de luz, o que traigan el agua, o el saneamiento. Pero
grandes cuando se nos viene el monte encima y me va a arder la casa.
Estas directrices también tienen que definir cuáles son las áreas
improductivas, que tienen que estar aisladas y si arden quizá no puedan
ser atendidas; y también hay que concretar las áreas de producción
forestal y de conservación.
-Cuando habla de generar empleo, ¿a cuánto se refiere?
-Con una política de retirada de la biomasa y de conservación de los
espacios naturales más valiosos seríamos capaces de generar 10.000
empleos. No el año que viene, ni el siguiente, pero sí en un periodo de
diez años. No se olvide de que ahora tenemos a 4.000 brigadistas
contratados. Sería población rural ocupada en la conservación y en la
puesta en valor de los montes, retirando masa explosiva, no apagándola.
-¿En qué se ocuparían esos nuevos trabajadores?
-Nosotros acabamos de publicar un libro editado por la Fundación Caixa
Galicia titulado "Electricidad verde", y ahí justificamos cómo se pueden
generar 4.000 empleos convirtiendo la biomasa que se acumula en el monte
en energía eléctrica. Una retirada sostenible en ciclos de diez años de
esa biomasa daría potencialidad para que en Galicia hubiese diez
centrales de biomasa bien distribuidas y que podrían generar 1.000 GW,
el 30% del consumo familiar gallego.
-¿Y quién pagaría eso?
-Si no lo hacemos lo pagamos todos porque arde en el monte. En los
últimos quince años ya ardió más de una vez toda la superficie de monte
bajo en Galicia. Hay que elegir entre que se nos quema en el monte o de
manera sostenible en centrales. ¿Cuánto costaría? Movilizando unas
50.000 hectáreas cada año, 500.000 cada diez años, tendría un coste de
30 millones de euros. Ahora gastamos 70 millones sólo en extinción. Pero
crearíamos 4.000 empleos, reduciríamos el riesgo de incendios al retirar
esa biomasa y evitaríamos la contaminación de la electricidad generada
con combustibles fósiles.
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