FARO DE VIGO. Edición Digital MARTES 06 SEPTIEMBRE 2005 
Edición digital n. 2380

EL COTO DE CAZA DE TRASPIELAS, DE 1.400 HECTÁREAS, QUEDÓ COMPLETAMENTE ARRASADO POR EL FUEGO
 

Los comuneros piden permiso para la venta rápida de la madera quemada
 
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 Ampliar Dos jóvenes cerca del incendio que arrasó Nespereira el pasado mes. / R.G.
 


Las comunidades de montes de Pazos y Fornelos elaboran un informe de daños por los incendios.


Antonio Pinacho / PAZOS


Las comunidades de montes de los municipios de Fornelos y Pazos de Borbén solicitarán ayudas a la Consellería de Medio Rural por los daños provocados por los incendios del pasado mes, donde el fuego arrasó unas 2.800 hectáreas forestales entre ambos concellos.
Las directivas de los comuneros se reunieron el pasado viernes para consensuar un balance de daños y pérdidas que remitirán a la Xunta, además de proponer una serie medidas de precaución para evitar que se repita la situación. Está previsto que hoy por la tarde mantengan una segunda reunión en la que decidirán el informe definitivo que enviarán al gobierno gallego.
Una de las principales demandas de los afectados es la autorización para la venta rápida de la madera quemada -se pueden aprovechar, sobre todo, los pinos de más de diez años- y comenzar cuanto antes las labores de repoblación de los montes. Otra de las demandas será que se obligue a las viviendas a crear un cinturón de seguridad libre de maleza para evitar que las llamas se acerquen a las casas.
Fornelos de Montes fue el municipio de la comarca más afectado por los incendios del pasado mes, que calcinaron un total de 1.800 hectáreas de monte y plantaciones, sobre todo en las parroquias de San Vicente de Oitavén y Traspielas, que presentan un paisaje desolador.
En Pazos de Borbén, el fuego arrasó unas 1.000 hectáreas de superficie forestal. En este municipio, las parroquias más afectadas fueron Nespereira, Cepeda y Borbén, además de una parte de Pazos. La situación llegó a ser crítica en los barrios de Galleiro (Nespereira) y Pousiño (Borbén), donde el fuego llegó cerca de las casas y obligó a desalojar varias viviendas.
Pero el fuego no sólo acabó con los bosques y plantaciones, sino que también arrasó varios cotos de caza. Uno de los más importantes fue el de Traspielas (Fornelos), en el que se perdieron completamente las 1.400 hectáreas del Tecor, una de las pocas zonas en las que quedaban conejos autóctonos, además de jabalíes.
El presidente de la Sociedad de Caza de Traspielas, Álvaro Martínez, solicitará a la Xunta una excepción de la actual normativa que impide la caza durante tres años en los lugares afectados por los incendios. "Creemos que es injusto que se aplique en este caso porque los incendios se produjeron en otras parroquias y se extendieron después al Tecor". Asimismo critica la falta de seguimiento del incendio iniciado el 17 de agosto en San Vicente de Oitavén que, al quedar mal apagado, se reprodujo dos días más tarde arrasando unas 2.000 hectáreas y propagándose hasta Mondariz.