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Dos jóvenes cerca del incendio que
arrasó Nespereira el pasado mes. /
R.G.
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Las comunidades de montes de Pazos y
Fornelos elaboran un informe de daños por los incendios.
Antonio Pinacho / PAZOS
Las comunidades de montes de los municipios de
Fornelos y Pazos de Borbén solicitarán ayudas a la Consellería de Medio
Rural por los daños provocados por los incendios del pasado mes, donde
el fuego arrasó unas 2.800 hectáreas forestales entre ambos concellos.
Las directivas de los comuneros se reunieron el pasado viernes para
consensuar un balance de daños y pérdidas que remitirán a la Xunta,
además de proponer una serie medidas de precaución para evitar que se
repita la situación. Está previsto que hoy por la tarde mantengan una
segunda reunión en la que decidirán el informe definitivo que enviarán
al gobierno gallego.
Una de las principales demandas de los afectados es la autorización para
la venta rápida de la madera quemada -se pueden aprovechar, sobre todo,
los pinos de más de diez años- y comenzar cuanto antes las labores de
repoblación de los montes. Otra de las demandas será que se obligue a
las viviendas a crear un cinturón de seguridad libre de maleza para
evitar que las llamas se acerquen a las casas.
Fornelos de Montes fue el municipio de la comarca más afectado por los
incendios del pasado mes, que calcinaron un total de 1.800 hectáreas de
monte y plantaciones, sobre todo en las parroquias de San Vicente de
Oitavén y Traspielas, que presentan un paisaje desolador.
En Pazos de Borbén, el fuego arrasó unas 1.000 hectáreas de superficie
forestal. En este municipio, las parroquias más afectadas fueron
Nespereira, Cepeda y Borbén, además de una parte de Pazos. La situación
llegó a ser crítica en los barrios de Galleiro (Nespereira) y Pousiño
(Borbén), donde el fuego llegó cerca de las casas y obligó a desalojar
varias viviendas.
Pero el fuego no sólo acabó con los bosques y plantaciones, sino que
también arrasó varios cotos de caza. Uno de los más importantes fue el
de Traspielas (Fornelos), en el que se perdieron completamente las 1.400
hectáreas del Tecor, una de las pocas zonas en las que quedaban conejos
autóctonos, además de jabalíes.
El presidente de la Sociedad de Caza de Traspielas, Álvaro Martínez,
solicitará a la Xunta una excepción de la actual normativa que impide la
caza durante tres años en los lugares afectados por los incendios.
"Creemos que es injusto que se aplique en este caso porque los incendios
se produjeron en otras parroquias y se extendieron después al Tecor".
Asimismo critica la falta de seguimiento del incendio iniciado el 17 de
agosto en San Vicente de Oitavén que, al quedar mal apagado, se
reprodujo dos días más tarde arrasando unas 2.000 hectáreas y
propagándose hasta Mondariz.
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