SOLICITA QUE LA GENTE TOME UNA ACTITUD ACTIVA CONTRA LA QUEMA DE MONTES

Prado Verdeal tilda los incendios de "terrorismo de baja intensidad"

X.M. DEL CAÑO - OURENSE

El delegado de Medio Ambiente, Agustín Prado Verdeal, compara los incendios con "una especie de terrorismo rural de baja intensidad". Pero advierte de que si se combinan una serie de circunstancias desgraciadas, puede ocasional males muy grandes, como la incineración de casas y la muerte de personas".

Prado Verdeal resalta que la época de fuerte riesgo "son los tres meses de verano, julio, agosto y septiembre, durante los que no se puede hacer fuego ni quemas en el monte. No hay permisos. Y en el resto del año, cuando se procede a dar autorización de quemas, para eliminar restos agrícolas amontonados, hay que hacerlo con todas las precauciones. No se puede hacer a la ligera. Tienen que leer la parte de atrás del papel que se les entrega. Y las condiciones en las que hay que hacer esa quema. Tiene que hacerse en condiciones de absoluta seguridad. Por supuesto, aunque cuente con una autorización de hoy, el individuo no puede hacer fuego si se levanta un fuerte viendo".

El delegado de la Consellería de Medio Ambiente advierte de que existen fuertes sanciones de tipo administrativo y de tipo penal contra las personas que originan un incendio. "La persona que pone fuego al monte, está cometiendo un delito. Pero yo lo juzgaría con más severidad incluso, porque atenta contra la seguridad de vidas y haciendas. Cualquier persona que esté paseando por el monte o el personal de extinción pueden resultar muertos. Ya se ha dado algún caso de esta naturaleza en la provincia".

Daños y multa

En el caso de que se demuestre que una persona generó un incendio, "tendrá que pagar el daño causado, y se le cargan los gastos de los medios que se emplearon en la extinción, además de la multa y las penas de cárcel a las que se puede enfrentar, siempre que el juez lo considere oportuno".

Los daños causados por los incendios cada verano son muy importantes. Cuando arde monte raso, las pérdidas económicas no son grandes. Pero cuando el fuego entra en las zonas arboladas, se disparan. "Y también genera cuantiosos gastos, en lo referente a la extinción. Intervienen vehículos, cuadrillas, aviones y helicópteros. No cabe duda que está ocasionando un gasto que repercute en el bolsillo de todos los ciudadanos. Lo estamos pagando todos con los impuestos", afirma el delegado.

Prado Verdeal reconoce que la investigación sobre los incendios es "muy difícil. Generar un incendio es fácil. Es cuestión de décimas de segundo. Es más, está comprobado, porque a veces encontramos en el monte artefactos incendiarios, en ocasiones muy ingeniosos, pero muy sencillos, que cualquiera los puede poner, como botellas con la vela dentro y recipientes de gasolina, que provocan un incendio varias horas después de que fueron puestos. Por eso, es muy complicado dar con el individuo que puso el fuego".

Pese a que muchos de los fuegos se ponen con la finalidad de de generar un descontento entre la población y otros por personas que buscan algún tipo de notoriedad, "también hay algún ganadero desaprensivo que pretende renovar el pasto con el fuego o ciertos cazadores que cometen el error de intentar limpiar el monte plantando fuego, sin darse cuenta de que también queman a los pequeños animales".

Prado Verdeal sostiene que cada vez existe mayor rechazo contra los incendios. "Pero la población debe de adoptar una postura activa. Porque yo estoy convencido de que nuestra población rural conoce a la gente que planta fuego. Pero conocerlo y repudiarlo no es suficiente. Debe de tomar una actitud frente a ellos. Y la acción consiste en denunciar y aislar socialmente a los incendiarios".