FARO DE VIGO. Edición Digital DOMINGO 19 NOVIEMBRE 2006 
Edición digital n. 2817
Prohibido fumar en los bosques durante el verano
La Lei de Prevención de Incendios incorpora una larga lista de prohibiciones y obligaciones con el objeto de mejorar la lucha contra el fuego. Así, en su artículo 39 prohíbe fumar en las superficies forestales y en las vías de comunicación que las atraviesan o delimitan durante el periodo de riesgo alto de incendios, es decir, en los meses de verano. La limitación afecta a todo tipo de fuego, por lo que acto seguido se precisa que la excepción la constituyen los incendios que se provocan con el objetivo de extinguir uno existente.
También se prohíbe vender madera quemada, con independencia de la especie que sea, sin la previa autorización de la Xunta y se impide el pastoreo con carácter general en todas las superficies arboladas y monte raso durante los tres años siguientes al registro de un incendio.
La caza no queda al margen y también se prohíbe el aprovechamiento y la repoblación cinegética durante también los tres años siguientes a un incendio. Sólo se podrá realizar esta actividad, con carácter excepcional, previo informe favorable de la Xunta.
Entre las obligaciones figura la que fuerza a todos los propietarios de máquinas de combustión, incluidos todos los tractores, a contar con dispositivos de retención de chispas en sus tubos de escape y al menos un extintor de seis kilos. Estas obligaciones sólo regirán en los meses de verano.
De la misma forma, se establece por ley que toda persona que descubra un incendio tiene la obligación de notificarlo a la Xunta, Protección Civil o a las Fuerzas de Seguridad del Estado.
En cuanto a las autopistas, autovías, vías rápidas y líneas de ferrocarril, la empresa que las gestiona tiene que limpiar de maleza y árboles una franja de 50 metros de ancho.
"ALGUNA MEDIDA HAY QUE TOMAR, AUNQUE PAREZCA UN POCO DESPROPORCIONADA", ADMITE JOSÉ CRESPO
Alcaldes y propietarios apoyan limitar el acceso a los montes para prevenir el fuego
Dudan, sin embargo, de cómo la Xunta definirá las zonas de protección y hará cumplir la medida.

X. A. Taboada / Santiago
Ayuntamientos, propietarios de montes comunales y ecologistas respaldan la propuesta de la Xunta, que se recogerá en la próxima Lei de Prevención de Incendios, de restringir, y en determinados casos hasta prohibir, el acceso y la estancia de personas en los montes con mayor riesgo de sufrir incendios durante los meses de verano. La Consellería de Medio Rural sería la responsable, al inicio de cada campaña de lucha contra el fuego, de decidir en qué espacios se restringirá su acceso, limitaciones que también afectarían a las superficies forestales y zonas naturales gestionadas por la comunidad autónoma. Las dudas surgen sobre cómo podrá la Xunta hacer cumplir esta medida y cómo se definirán las áreas de protección.
"Algunas medidas hay que tomar, aunque parezcan un poco desproporcionadas o impopulares. Algunas restricciones hay que poner; ya vimos lo que pasó este verano", opina el presidente de la Federación Galega de Municipios e Provincias (Fegamp), José Crespo.
Las reservas expresadas por el máximo responsable del órgano municipalista sólo afectan a cómo la Xunta definirá las zonas más sensibles de protección y en las que regirán las medidas de restricción en el acceso y circulación de las personas. "Tendremos que estudiar entre todos cuántas zonas de especial sensibilidad habrá y cómo se delimitarán", comentó Crespo.
De similar opinión es la Organización Galega de Comunidades de Montes en Man Común. "En principio no le vemos mayores problemas", asegura su portavoz Carlos Morgade, para quien las dudas, al igual que el presidente de la Fegamp, radican en qué zonas y a cuántos montes afectarán las limitaciones.
En todo caso, Morgade quiso recordar que los montes son de propiedad privada, aunque siempre estuvieron abiertos a toda la ciudadanía. "A veces la opinión pública no tiene una opinión clara y piensa que los montes son públicos, pero son privados", destacó.
"Parece interesante. No sé hasta que punto esta medida puede parecer exagerada, pero sí que es necesario que haya más protección y vigilancia en el monte", sostiene el portavoz de la Federación Ecoloxista Galega, Tino Quintela.
Este ecologista defiende que la mejor manera de hacer cumplir la medida es destinando los 550 guardas forestales que existen en Galicia a vigilar los montes. "Una de la formas en que se pueden prevenir los incendios es con una presencia habitual e intensa de vigilantes", asegura.
Para el coordinador de Verdegaia, Xan Duro, la restricción en el acceso a los montes "en principio parece buena", aunque insiste que sin un cuerpo de vigilantes la medida se quedarán en nada. "Los guardas forestales pueden desarrollar esta función", dice.