Dudan, sin embargo, de cómo
la Xunta definirá las zonas de protección y hará cumplir la medida.
X. A. Taboada / Santiago
Ayuntamientos, propietarios de montes comunales y ecologistas respaldan
la propuesta de la Xunta, que se recogerá en la próxima Lei de
Prevención de Incendios, de restringir, y en determinados casos hasta
prohibir, el acceso y la estancia de personas en los montes con mayor
riesgo de sufrir incendios durante los meses de verano. La Consellería
de Medio Rural sería la responsable, al inicio de cada campaña de lucha
contra el fuego, de decidir en qué espacios se restringirá su acceso,
limitaciones que también afectarían a las superficies forestales y zonas
naturales gestionadas por la comunidad autónoma. Las dudas surgen sobre
cómo podrá la Xunta hacer cumplir esta medida y cómo se definirán las
áreas de protección.
"Algunas medidas hay que tomar, aunque parezcan un poco
desproporcionadas o impopulares. Algunas restricciones hay que poner; ya
vimos lo que pasó este verano", opina el presidente de la Federación
Galega de Municipios e Provincias (Fegamp), José Crespo.
Las reservas expresadas por el máximo responsable del órgano
municipalista sólo afectan a cómo la Xunta definirá las zonas más
sensibles de protección y en las que regirán las medidas de restricción
en el acceso y circulación de las personas. "Tendremos que estudiar
entre todos cuántas zonas de especial sensibilidad habrá y cómo se
delimitarán", comentó Crespo.
De similar opinión es la Organización Galega de Comunidades de Montes en
Man Común. "En principio no le vemos mayores problemas", asegura su
portavoz Carlos Morgade, para quien las dudas, al igual que el
presidente de la Fegamp, radican en qué zonas y a cuántos montes
afectarán las limitaciones.
En todo caso, Morgade quiso recordar que los montes son de propiedad
privada, aunque siempre estuvieron abiertos a toda la ciudadanía. "A
veces la opinión pública no tiene una opinión clara y piensa que los
montes son públicos, pero son privados", destacó.
"Parece interesante. No sé hasta que punto esta medida puede parecer
exagerada, pero sí que es necesario que haya más protección y vigilancia
en el monte", sostiene el portavoz de la Federación Ecoloxista Galega,
Tino Quintela.
Este ecologista defiende que la mejor manera de hacer cumplir la medida
es destinando los 550 guardas forestales que existen en Galicia a
vigilar los montes. "Una de la formas en que se pueden prevenir los
incendios es con una presencia habitual e intensa de vigilantes",
asegura.
Para el coordinador de Verdegaia, Xan Duro, la restricción en el acceso
a los montes "en principio parece buena", aunque insiste que sin un
cuerpo de vigilantes la medida se quedarán en nada. "Los guardas
forestales pueden desarrollar esta función", dice. |
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