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Un efectivo de extinción se asegura
de que la quema realizada en Nigoi no salga del perímetro
marcado. /
bernabé
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El Distrito Forestal XVI quema para mejorar
el hábitat y proteger zonas habitadas o arboladas.
Silvia Pampín / A ESTRADA
Quien juega con fuego puede quemarse... pero en algunas ocasiones el
fuego puede convertirse en sinónimo de prevención.Éste es el caso de las
quemas controladas que el Distrito Forestal XVI Deza-Tabeirós-Montes
realiza cada año para responder a las demandas justificadas de los
colectivos de vecinos, ganaderos o cazadores que así lo solicitan a los
agentes forestales ya sea para proteger zonas habitadas o arboladas ya
para mejorar el hábitat.
Así ocurrió en el Monte Cabalar, en Nigoi, esta misma semana. Efectivos
del Distrito Forestal XVI efectuaron una quema controlada de 6 hectáreas
de matorral en fincas privadas en las que la sociedad de caza Río Ulla
pretende realizar una mejora de hábitat para la caza, mediante la
siembra de gramíneas y desbroces perimetrales. Como siempre hace estos
casos, el personal del Distrito planificó cuidadosamente la quema, para
la que contó con la ayuda de una brigada de Einfor que trabaja para el
Ministerio de Medio Ambiente y que por vez primera desarrolla su labor
en la zona.
La tarde elegida fue la del miércoles, aprovechando la previsión de
lluvias para las próximas jornadas. Fruto de la planificación previa, la
quema se realizó por partes, tras delimitar las parcelas a quemar con
fajas cortafuegos. Como manda la técnica para evitar problemas, se
comenzó a quemar desde la esquina más peligrosa, en contra del viento y
de la pendiente, para reducir el peligro de extensión del fuego a otras
zonas del monte. De todos modos, en prevención de lo que pudiera
ocurrir, un agente forestal, la cuadrilla de Forcarei, la motobomba de
Cerdedo y una "pick up" con un depósito de 500 litros trabajaron en la
zona, asegurándose de que el fuego obedecía a los planes previamente
fijados y sólo devoraba el matorral superfluo.
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