Sábado, 14 de septiembre de 2002 Índice GALICIA

 

CARA A CARA

 

¿Cómo acabar con los incendios forestales?

De izquierda a derecha, Francisco Sineiro García, Alfonso Fernández González y Tomás Fernández Couto.

JAVIER SÁNCHEZ DE DIOS.- Santiago

¿Qué ocurre con los incendios forestales, que parecen un problema sin solución?

-Tomás F. COUTO. Creo que al hablar de incendios en Galicia hay que aclarar que se trata más de incendios rurales que forestales propiamente dichos. Y debemos partir de la premisa de que hablamos de un hecho tipificado en el Código Penal, no un problema administrativo. Y por tanto tiene que haber sanciones e investigación desde los organismos competentes. Y debo, por otro lado, citar cuestiones dignas de tenerse en cuenta: el número de incendios es elevado, pero siempre ha sido así; por otra parte no sólo abarca a Galicia, sino también a su entorno portugués, castellano y asturiano y hay similitudes. La Xunta, sobre los incendios, tiene dos enfoques: la extinción, por un lado, con responsabilidades compartidas con los municipios, y con un operativo muy potente y bien diseñado, aunque quizá se necesiten más medios. Desde el punto de vista de la prevención, el asunto es más complejo; hemos ido analizando los datos comparando con lo ocurrido en los últimos doce años. Y hay una componente muy clara: aparecen líneas que se repiten cuando el estudio se hace por parroquias y por lugares, y además se producen en determinadas épocas del año.

-Francisco SINEIRO. Lo que ha dicho el director general es un relatorio que podrían hacer muchos, pero él tiene que decir más, porque para eso es gobierno, dispone de medios, entre ellos el de investigar, y tiene la responsabilidad. Es obvio que el problema de los incendios está sin resolver, aunque no vamos a negar la evidencia de que hay una reducción de superficie afectada: faltaría más, después de doce años; pero el problema permanece. Los incendios son intencionados, se dice, y es verdad, pero no vemos las causas, y tampoco que se persiga con eficacia a los incendiarios. Es un problema estructural, que se debe en buena medida a la anarquía sobre los usos del suelo, mezclándose lo que es rural, lo que es urbano y todo lo demás, y de ahí salen los problemas urbanísticos. Para nosotros la cuestión más seria es que hay que volver a unir lo que estaba unido en la agricultura tradicional: se necesita una política que una los intereses de la población con los del monte. Y hay que desincentivar la economía del fuego: no se puede decir que donde hay incendios hay más trabajo.

-Alfonso F. GONZÁLEZ. Desde el sector de las empresas forestales, uno de los problemas que vemos es el de que falta claridad a la hora de tratar el tema de los incendios, y los tres poderes del Estado están incumpliendo sus obligaciones. Falta inversión directa en el monte porque se dedica mucho a la extinción, cuando debería hacerse otra cosa: si hay una instalación de gas deteriorada no se incrementa el parque de bomberos, se arregla la instalación. Segundo, es evidente que no se cumple la legislación en materia de suelo urbano, por ejemplo, y así vemos que hay suelo no urbanizable que, tras arder, es vendido a pícaros que luego hacen chalés. ¿Qué pasa con eso? Y hay otro tema que nos preocupa mucho también: se lleva a cabo una concentración parcelaria, y sistemáticamente, si hay suelo arbolado cerca, arde. Repoblación hecha en los últimos años, por valor de cinco mil millones, sigue ardiendo a pesar de que se consulta a las asambleas de los comuneros. Hace falta mano dura: si hubiera cincuenta atracos en una zona de Ourense, por ejemplo, en dos días, ¿alguien se imagina que no se viese policía, controles, etcétera?

-F. COUTO. Estamos haciendo un diagnóstico basado en doce años de historia de 3.800 parroquias. Y la realidad es que el ochenta por ciento de los incendios se produce en el treinta por ciento de Galicia. Y hay hechos indiscutibles: zonas del interior con un intenso aprovechamiento ganadero concentran incendios. Matizo que no culpo a los ganaderos, pero ahí hay una gran concentración y no puede ser casualidad. En algunos sitios llevamos tres años de trabajo haciendo estudios de encaje de usos forestales y ganaderos; lo que queremos es que las masas arboladas estén tranquilas. Y hay un proyecto consensuado para ordenar las cosas a partir de la consulta con los propietarios. E insisto: hay una pauta espacio temporal de los incendios, y eso quiere decir que no se quema sistemáticamente por todas partes y que las causas están encajadas en la zona de fuego. Y hay situaciones con la caza, y por ahí hay que investigar. Y hay que seguir esas líneas de investigación, al igual que sobre intereses urbanísticos.

-SINEIRO. Sigo pensando que el problema está sin resolver, y extraña que tras doce años de gobierno el director xeral diga que hay que hacer cosas que ya deberían estar hechas. Y mire, el gobierno se equivoca cuando quiere hacer de la lucha contra incendios triunfal fuente de éxitos en solitario: hemos hecho, desde el grupo socialista, propuestas de cooperación, y seguimos dispuestos a ellas en un asunto básico que compete a los tres poderes. Pero la Xunta nunca trajo al Parlamento propuestas legislativas. Y una cosa es lo que se dice y otra lo que se hace: ¿dónde está la integración de usos de monte en la experiencia de estos doce años? Asombra que se digan las cosas que dice el director xeral, pero insisto: estamos dispuestos a cooperar, incluso cuando, y lo digo en primera persona, hemos tenido que padecer carroña en estos asuntos por parte del PP, carroña real y reconocida. Pero colaboraremos porque es un problema de país. Siempre que se trate de políticas serias, claro.

- F. GONZÁLEZ. Yo creo que es necesario ir a un pacto en pro de los intereses de Galicia, a un acuerdo en una mesa, que regule las cosas y haga propuestas serias. El problema es efectivamente un problema de todos, porque detrás tenemos un sector que está sin consolidar, un sector empresarial. No se invierte en el monte, se gasta dinero en él, que no es lo mismo, y eso hay que corregirlo. Y quiero decir que cuando hablamos de combate contra el fuego no entendemos que se necesiten medios técnicos y profesionales y, en cambio, se le da manga ancha a los alcaldes para contratar cuadrillas, que son un puesto de trabajo más, pero que no se consolida y que carece de profesionalidad. Y sobre todo no genera riqueza, sólo aumenta el cuerpo de bomberos.

-¿Hay remedio?

-SINEIRO. Hay, pero no basta con las simplificaciones que ha hecho el director xeral. Llevamos muchos años con el problema y sigue sin resolverse; mejoró la situación en el sentido de que se ha reducido la superficie quemada, pero hay gastados noventa mil millones de pesetas. Y se siguen dando palos de ciego y aludiendo a ganadería, caza, limpieza de monte, alimañas, etcétera. Ése es el resultado de la investigación, según la consellería: si diese esa respuesta en el terreno penal se diría que está desbordada o desorientada. Son generalidades, y el problema es serio, difícil; nosotros estamos dispuestos a dialogar, y acudir a una mesa, pero no para aceptar mensajes triunfalistas. Los problemas de los montes vecinales están sin resolver, los del ganado mostrenco también... Claro que hay remedio, pero con una política seria.

-F. GONZÁLEZ. Soluciones hay, claro. Yo incrementaría el tema policial, y la ordenación del territorio es fundamental; hay que separar lo forestal de lo ganadero, las concentraciones parcelarias deben ser para uso agrario y no para especulación urbanística... Pero son cosas de gobierno, en general. Y hay algo importante, que es el de las inversiones en el monte. Estoy de acuerdo en que hay que hacer un gran esfuerzo en el tema de los incendios, sin duda, pero hay algo claro: la mayor concentración de combustible está en los depósitos de gas de Monforte o en la refinería de A Coruña y no arden, porque nadie les prende fuego. A quien hay que eliminar es al que prende fuego: lo demás es una especulación. Pero insisto: hay que invertir en el monte sobre todo en prevención; si no habrá que aumentar el parque de bomberos.

-F. COUTO. Yo creo que estamos equivocados si para hablar de incendios nos centramos en política forestal o en inversiones. Los remedios los está aplicando la Xunta, como demuestran las cifras. Pero no quiero irme de aquí sin insistir en un asunto, porque es muy importante que la opinión pública lo vea con claridad: el tema de los incendios es un asunto delictivo. Tiene su paralelismo con el contrabando de hace años: si se hubiera atacado ese problema sólo por la vía de fomento de empleo, etcétera, aún seguiríamos con él, habríamos solucionado sólo parte del problema. Y en esto tampoco habrá solución sin medidas policiales, porque es preciso decir que quien quema el monte es un delincuente, no es un ganadero o un cazador. Y tiene que participar la sociedad, porque es muy difícil detener a un incendiario in fraganti sin colaboración. Y, cuando se le coge, no se tienen en cuenta los daños reales causados para aquilatar la pena. Que ésa es otra.

 

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