S.
DE LA FUENTE - ourense
El incendio forestal registrado en la madrugada de ayer en Piñor
ha despertado la conciencia crítica de los sindicatos y
partidos políticos que, hasta ahora, habían permanecido
callados ante el desastre ecológico que sufre la provincia de
Ourense. Este fuego, que se registró a última hora de la tarde
del jueves y que no quedó controlado hasta las cuatro de la
madrugada de ayer, devastó más de 500 hectáreas de
superficie, según los propios operarios de la extinción; ó
tan sólo 135, según Medio Ambiente.
La consellería afirma que la situación en la provincia de
Ourense y en el resto de Galicia es "de total
normalidad", cuando la CIG, por ejemplo, habla de
"desastre ecológico con consecuencias irreversibles".
En cuestión de planimetraje, Medio Ambiente insiste en que sólo
fueron 135 hectáreas las que ardieron ayer en los límites
entre los concellos de Barbadás y Toén, diez de ellas de
superficie arbolada. Un dato, éste último, que ha desatado la
carcajada entre algunos de los operarios que participaron ayer
en la extinción. De hecho, afirman que mucho más de 10 hectáreas
de arbolado fueron quemadas por ellos mismos que se vieron
obligados a combatir el frente con cortafuegos para evitar que
las llamas alcanzasen hasta siete casas habitadas.
Finalmente ardió el pinar de Moreiras, así como diferentes
ejemplares de carballos y sobreiras, y a punto estuvo de llegar
el fuego a un depósito de combustible de Cepsa. Para evitar tal
infortunio fue precisa la intervención de una pala-bulldozer
procedente de O Carballiño. Trabajaron además 10 brigadas, 9
vehículos motobomba, tres agentes forestales y un técnico.
Todo ello con la colaboración y el esfuerzo desmesurado
prestado por los vecinos de Piñor que se echaron al monte para
tratar de impedir, por todos los medios, que las llamas llegasen
a sus casas o terrenos de cultivo. El cielo de la noche de
Ourense, entretanto, se cubría de una intensa luz roja
permaneciendo así hasta las cinco de la madrugada.
Dice Medio Ambiente que se están investigando las
circunstancias en las que comenzó este incendio, sin
descartarse una hipotética reproducción en un punto del fuego
registrado la madrugada anterior. Añade la Consellería que,
"seguro que hubo un nuevo foco intencionado, fuera del perímetro
del incendio anterior".
También denunciarán la situación en la que se encuentra el
citado depósito de combustible por considerar que incumple la
normativa de protección de riesgos, ya que se encontraba
rodeado de vegetación alta y densa.
Con todo, y pese a que por la mañana se realizaron en la
zona labores de retén y repaso del perímetro, por la tarde se
registraron nuevas reproducciones. No obstante, los operarios de
extinción mantuvieron una vigilancia permanente de la zona para
evitar un desastre ecológico como el de la jornada anterior.
Especulación urbanística
Por su parte, el diputado socialista Pablo López denunció
ayer el "fracaso y la inoperancia" de los responsables
de la Consellería de Medio Ambiente, al tiempo que afirmó que
"la especulación urbanística pudo ser el motivo del
incendio que arrasó 500 hectáreas en Barbadás". Señaló
que, "gracias a este incendio, el Concello puede ahora
recalificar los terrenos y después construir en ellos".
La consellería discrepa con Fraga respecto a los datos
En la batalla de datos que sindicatos, operarios de
extinción y la propia Xunta de Galicia mantienen cada año en
torno a las hectáreas de superficie quemada por los incendios
forestales, lo más curioso se produce en el año 2000, cuando
son el presidente de la Xunta de Galicia y la Consellería de
Medio Ambiente las dos posturas enfrentadas.
Los datos publicados ayer respecto a la superficie fueron
proporcionados por Medio Ambiente e indicaban que en la
provincia de Ourense habían ardido en 2000 un total de 11.537
hectáreas, 2.843 de las cuáles correspondían a superficie
arbolada.
Sin embargo, en una carta remitida por el presidente de la
Xunta, Manuel Fraga, a Xan Carlos Rodríguez Ansia, de la CIG,
con fecha del 30 de octubre de 2000 se decía algo bien
distinto. En su respuesta a la petición de datos sobre
superficie quemada ese año requerida por el sindicalista,
Manuel Fraga señala, literalmente, que "en Ourense se
registró la mayor actividad incendiaria, ascendiendo la
cantidad de hectáreas afectadas a 30.582, correspondiendo 5.994
de ellas a superficie arbolada". Es decir, el triple.
En cualquier caso, la CIG remitió ayer una nueva carta al
presidente de la Xunta para informarle de que los datos que
ofrece el conselleiro sobre hectáreas no se corresponde con la
realidad, "llegando a la desfachatez de contradecir los
que, en su día, dio el propio presidente".
Según Medio Ambiente, en 2000 ardieron en Galicia 20.149
hectáreas. Fraga dice que ardieron 44.911, más del doble.