Los comuneros advierten del peligro urbanístico que acecha a los montes

JUNIOR/MARINFOTO Un momento del homenaje a los vecinos de Balea (OGrove), por su defensa del monte en 1977.

REDACCIÓN - PONTEVEDRA

La Organización Galega de Comunidades de Montes clausuró ayer en el Pazo da Cultura su segundo congreso general (tras el celebrado en Poio en 1997) con un claro pronunciamiento sobre el peligro de los "intereses urbanísticos" que acechan al monte comunal gallego.

Esta denuncia constituyó una de las principales conclusiones de esta jornada de clausura de una asamblea que durante el fin de semana sirvió para que 300 congresistas analizaran la situación legal de estas agrupaciones, la lucha contra los incendios forestales o el aprovechamiento económico del monte.

Homenaje a vecinos de O Grove

La alerta contra el "especulación urbanística", que se considera un "problema aún vigente en algunas zonas costeras", fue el marco de un homenaje rendido a los vecinos de Balea (O Grove), que en 1977 lograron evitar la urbanización de terrenos comunales en la zona.

Xosé Alfredo Pereira, presidente de la organización y que ayer resultó reelegido, explicó que "se trataba de reconocer esa lucha vecinal en defensa de los montes de Balea, pero también denunciar que el riesgo aún existe, porque el monte comunal es un terreno apetecible para actuaciones urbanísticas".

Evitar la despoblación rural

Otra de las conclusiones del congreso clausurado ayer se refiere a la necesidad de aprovechar las potencialidades del monte para evitar la despoblación del rural.

Pereira señaló que los terrenos comunales pueden aprovecharse para diversos usos, como el maderero, el ganadero, el turismo rural y otros, y "es necesario aprovechar esos recursos para lograr el desarrollo del rural y fijar población".