FARO DE VIGO DigitalLunes, 21 de marzo de 2005

AFIRMAN QUE LOS 400 EMPLEOS DE ENCE-NORFOR SE CONVERTIRÍAN EN 2.000 CON OTROS USOS DEL MONTE

Comuneros ven en Ence un obstáculo para el desarrollo de la comarca

Un obrero sierra un árbol en un monte de la comarca. / RAFA VÁZQUEZ

F. M. / pontevedra

La política comercial de Ence supone un lastre para el monte gallego y para el desarrollo económico y social de la comarca, según un informe elaborado por la Organización Galega de Comunidades de Montes, (O.G.C.M.) con la colaboración de las Mancomunidades de Montes de Pontevedra y Castrove-Salnés. El trabajo coordinado por Claudio Quintillán expone datos sobre la repercusión actual de Ence para el sector forestal y apunta las ventajas que supondría su desmantelamiento.

El grupo pastero, según explica este informe, representa 275 puestos de trabajo directos. Otros doscientos empleos se generarían si se llegase a construir la fábrica de papel tisú. Norfor, del mismo grupo, supone algo más de 200 empleos.

Si se frenase el monocultivo de eucalipto impulsado por Ence en la comarca y en el resto de Galicia, y se sustituyesen los usos del monte aplicando los criterios de diversidad de actividades que proponen los comuneros -cultivo de frondosas, frutos del monte, eco-turismo, etc- se generarían más de 2.000 puestos de trabajo directos, según asegura el informe de O.G.C.M.

El documento elaborado por sus expertos desarrolla una explicación socio-económica sobre las repercusiones de la posible desaparición de Ence. Para empezar, el monte genera en la comarca de Pontevedra 400 puestos de trabajo directos (un trabajador por cada 50 hectáreas de terreno). Los empleos inducidos, con mano de obra eventual, son muy variables.

Cada uno de estos puestos de trabajo se multiplicaría por cuatro si se aplicasen los parámetros de vertebración territorial del monte y de producción propuestos por los comuneros, con lo que se llegarían a generar un millar de empleos; y mil más si éste contase con todos los servicios periféricos a la actividad turística: guardas, guías, albergues de montaña, deportes de naturalezaÉ

La realidad actual es que el sector maderero en la comarca está compuesto por seis aserraderos, una pastera (Ence) y una fábrica de tableros de contrachapado en Ponte Caldelas. El monte no genera otros servicios.

El terreno forestal ocupa un 66 por ciento de la provincia, unas 45.000 hectáreas del territorio. En el área de influencia de Pontevedra, de este 66 por ciento un 45% pertenece a las comunidades de montes en mano común. En la comarca hay un total de 75 comunidades de montes, que gestionan un total de 18.000 hectáreas de terreno.

Estos montes se dedican principalmente a una producción de maderas de baja calidad, como eucalipto y pino. Las primeras tienen como principal destino la fabricación de pasta de papel en Ence, mientras que el pino, por su baja calidad condicionada por una falta de política dirigida a su cultivo, se destina a complementos de construcción, como encofrados o palés, además de contrachapados de baja calidad.

En los montes comunales de la comarca se produce un 65 por ciento de eucalipto (eucaliptus globulus) y un 20 por ciento de pino (pinus pinaster), en las masas forestales puras. En las mixtas, se puede encontrar un 5 por ciento de frondosas.

Para las comunidades se hace necesaria una política de usos y potencialidades del monte, dándole un destino más rentable tanto desde el punto de vista económico como social, en el que Ence tiene difícil encaje.

Los comuneros se preguntan en su informe hasta qué punto entra el modelo comercial de Ence en la función del monte como complemento económico para el desarrollo local y comarcal. O, si entra, de qué manera y hasta donde podría llegar. En el aspecto turístico, falta una red de miradores, de rutas ecológicas atractivas para los deportes de montaña, refugios y albergues de montaña, entre otras propuestas. Estas agrupación defiende que el uso social del monte aporta mayor valor añadido que el forestal. El monte podría ser un magnífico complemento de la costa, el patromonio cultural y la gastronomía, que actualmente son los únicos valores turísticos de la zona.