Las comunidades de montes controlan la cuarta parte del territorio municipal

Una asamblea de la comunidad de montes de Marcón. / rafa vázquez

N. D. / PONTEVEDRA

La veintena de comunidades de montes que existen en el municipio de Pontevedra controlan, aproximadamente, la mitad de toda la superficie forestal del concello. Con una superficie total municipal de 11.830 hectáreas, el último Inventario Forestal Nacional (INF, que abarca el periodo 1997-2006) cataloga como arbolado más de 6.800 hectáreas, es decir, el 57% de todo el concello.

Pese a tratarse de la capital de provincia, el casco urbano pontevedrés apenas ocupa el cinco por ciento de toda la superficie municipal. Con esta extensa superficie rural, el uso forestal es el que domina de forma destacada.

Suelo agrícola

De las casi siete mil hectáreas catalogadas por el INF, la mitad de ellas son de propiedad particular, pero el resto (casi tres mil doscientas) están en manos de las comunidades de montes que, de este modo, se convierten en los principales propietarios de suelo de todo el municipio, un suelo, eso sí, con un aprovechamiento muy limitado.

Pese a que casi seis de cada diez hectáreas de Pontevedra están arboladas, este porcentaje se sitúa bastante por debajo de la media provincial. Por la contra, en el territorio capitalino hay más terreno agrícola, en términos relativos, que en el resto de la provincia.

Espacio para equipamientos

Con más de tres mil hectáreas en sus manos, las comunidades de montes suelen convertirse en el primer recurso al que acuden las administraciones (y los particulares) para conseguir terrenos en los que instalar equipamientos. Pontevedra es un claro ejemplo de ellos, con Montecelo, Castrosenín, O Campiño y otros complejos parecidos instalados en este tipo de terrenos.

La parroquia que acumula un mayor número de metros cuadrados de propiedad comunal es Campañó, con 422 hectáreas, seguida por San Andrés de Xeve (407), Verducido (386) y Santa María de Xeve (360). De hecho, estas cuatro parroquias agrupan el 50% de todos los montes comunales pontevedreses.

Aparte de estas parroquias, resulta llamativo el caso de Canicouva, donde casi la mitad de su territorio es de propiedad común.

Esta concentración de montes comunales en esos territorios se justifica por su "alejamiento" (menos acentuado en Campañó, pero muy evidente en Xeve y Canicouva) del casco urbano, lo que disminuye notablemente la posible presión urbanística.

Menos monte común

En la otra cara de la moneda se sitúan Alba (con siete hectáreas), Salcedo (con menos de 25) y Mourente (41,7) son los territorios con menor porcentaje de montes en mano común. Se trata de parroquias próximas a la ciudad. Este fenómeno se observa en otros territorios limítrofes con el casco urbano, como Lourizán y Lérez.

Quizás por esta proximidad urbana, son las comunidades de montes con menor número de terrenos en propiedad las que se enfrentan a los mayores "peligros" de recorte debido a grandes infraestructuras viarias o de equipamientos, como ocurre con la variante de Marín en Salcedo y Lourizán, con el suelo industrial en Marcón, o los anteriores trazados de la circunvalación en Mourente y Alba, por ejemplo.

En contadas ocasiones se plantean este tipo de actuaciones en parroquias "bien dotadas", como emplazamiento de este tipo de carreteras u otras infraestructuras.