Alrededor de 2.500 vecinos de Bueu, Cangas y
Moaña están inscritos como comuneros en las ocho comunidades de montes
en mancomún existentes en la comarca morracense. Las tres más numerosas
se ubican en el municipio moañés (Meira, Domaio y Moaña), que suman más
de 1.500 personas y gestionan también la mayor superficie forestal, al
rededor de 1.600 de las 2.000 hectáreas con que cuenta O Morrazo; tres
están en el cangués (Coiro, Darbo y O Hío) y dos en Bueu (Cela y Hermelo),
mientras parroquias como Aldán, Beluso o Bueu tramitan su posible
constitución. La legislación permite que todo vecino de parroquia pueda
ser comunero de la misma -siempre claro está, que se dispongan de
terreno comunal- con el requisito de residir en ella al menos con dos
años de antigüedad y se reúnan los requisitos determinados por los
estatutos del colectivo. Del mismo modo, al variar estas circunstancias
se puede perder la condición de comunero, por lo que la cifra de altas y
bajas varía en cada ejercicio anual. En ocasiones también lo hace la
superficie, debido al esclarecimiento de la titularidad o a la permuta
de fincas forestales.
Trabajos de limpieza y lucha contra el fuego y el gorgojo
La lucha contra la plaga del gorgojo del eucalipto ha sido uno de los
problemas más importantes que han tenido que afrontar las comunidades de
montes de la comarca en los últimos meses, sobre todo en el municipio
moañés. La de Meira ha comenzado a repoblar 76 hectáreas de monte
afectado por esta plaga, que afecta a las hojas del árbol asfixiando su
fuente de alimentación y provocando la reducción del ritmo de
crecimiento o incluso la muerte de los ejemplares. Pero las comunidades
de montes tienen otras tareas que atender a lo largo del año, como la
limpieza de los matorrales y el acondicionamiento de accesos, así como
la disposición de medios para hacer frente a la lucha contra los
incendios forestales. Estas tareas generan la creación de puestos de
trabajo, que se incrementan sensiblemente durante el verano. |
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