María Teresa Otero Comesaña y varias firmas
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"Las mujeres ya estamos hartas de que todo nos
toque a nosotras. Es muy elocuente que en este Gobierno ocho ministros
tengan 25 hijos y ocho ministras, sólo 5. El mismo señor que teoriza en
una tribuna sobre cómo debe ser la conciliación familiar, llega a su
casa y tiene los hijos dormidos, con los deberes hechos y a su mujer
ocupándose al cien por cien para que él pueda salir por la mañana a su
trabajo sin preocuparse de la intendencia familiar. Ésta es la realidad,
es durísimo, estamos solas. Hemos hecho solas la revolución, y lo
estamos pagando todos porque ya no tenemos hijos". (Julia Otero, en una
revista semanal).
Ya está bien, qué razón tiene Julia con sus palabras y qué vanas son las
de los hombres. Porque somos luchadoras, porque deseamos cambiar la
estructura, porque queremos que la sociedad sea igual para todos, por
todo ello nos manifestamos públicamente.
Y más concretamente nos quejamos, amargamente, con la parroquia que nos
vio nacer, con el monte que la domina y nos da la vida, con el monte que
es de todos. Con Coruxo.
¿Por qué los estatutos de la Comunidade de Montes de Coruxo nos
aplastan? ¿Por qué no nos dan opción a hablar y a opinar? Los diseñaron
los "hombres" sin contar con nosotras y ahora que les exigimos que
rectifiquen sus malas acciones, sus estúpidas decisiones, sus malas
mañas, no nos escuchan, no podemos hablar ni decidir con nuestro voto...
porque ya deciden nuestros maridos o nuestros padres.
¿Qué clase de ley es, en pleno siglo XXI, la que nos trata así, la que
evidencia que no existimos, que estamos de adorno?
En el monte de Coruxo hay un problema muy grave, gravísimo: la xunta
rectora actual nos acusa de estar manipuladas, de haberlos agredido e
insultado, de querer hundirlos. De repente parece que existimos, que
aparecemos y que somos culpables.
No saben arreglar el problema por la vía del diálogo y echan basura
encima de todos y todas. ¡Faltáis a la verdad! ¡Id para casa! Y dejad
que el mundo siga girando contando con nosotras, que también somos seres
humanos y pensamos, muchas veces, mejor que vosotros.
¡Exigimos que se tenga en cuenta nuestra opinión! ¡Exigimos más
participación en las Comunidades de Montes! ¡Y exigimos más diálogo, paz
y prosperidad en Coruxo! ¡Queremos que se reconozcan nuestros derechos!
Y que las bicis, las que protegen y dinamizan deporte limpio y saludable
para nuestros hijos, que son los vuestros, sigan en nuestro querido
monte.
María Teresa Otero Comesaña
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